Los cerramientos en el programa de Certificación
Energética CE3X
Ya se habló en otro artículo de lo que
suponen las terrazas que han sido cerradas con estructuras acristaladas de aluminio.
Esta práctica tan habitual en las ciudades significa que el inmueble gana una
habitación que funciona
como galería y genera el efecto invernadero. La casuística es muy variada: desde cerramientos originales de 30
centímetros de grosor que han pasado a ser meros divisores, hasta ventanas que
ya no cuentan por hallarse dentro de la superficie habitable pero no en la
fachada en contacto con el aire exterior. Bien, esto no es del todo cierto. Se
puede simular el efecto invernadero en la introducción de datos en el programa
CE3X recurriendo a opciones como “doble ventana”, por ejemplo.

Por otra parte, se suele encontrar con
lavaderos aparentemente cerrados al exterior que tras una inspección minuciosa
presentan una brecha en
los acristalamientos. Puede
ser un antiguo conducto de ventilación, o sencillamente, mala ejecución. Nuestro
consejo es ser muy cuidadosos con las galerías húmedas que contienen lavadoras,
pilas de agua o calderas. Hay que mirar con lupa si realmente son estancas o lo
parecen, porque si no lo son, no pueden contar como superficie útil de vivienda, ni para la certificación energética ni para la cédula de habitabilidad.
Con las ventanas de las cocinas – sobre
todo en pisos de los años setenta para atrás – es también habitual encontrarse
con los típicos vidrios
en lama que nunca cierran por completo de
manera estanca, sino que se superponen unos a otros. A veces, falta una lama
acristalada o sencillamente el aire pasa como le viene en gana por los
intersticios de las láminas. Se trata de un caso peliagudo, porque la normativa
de habitabilidad dice claramente que la vivienda tiene que tener una cocina
aislada o estar integrada en la sala de estar con una superficie mínima; y
nosotros vemos que una habitación no estanca no tendría que ser considerada
como superficie útil, sino como espacio no habitable. Yo opto (y esto de nuevo
no lo encontraréis en los manuales) por definir la ventana con las condiciones
más desfavorables, es decir, vidrio simple, y no estanco.
El CE3X es un programa de simplificación y creo que es la mejor manera de aproximarse a la realidad.

Otro caso muy habitual es encontrarse con
la asombrosa paradoja de que en un mismo inmueble, la fachada que da a la calle
(y por tanto, la más vista), tiene un grosor respetable y susceptible de ser de
doble hoja con o sin cámara de aire; y la fachada que da a los patios de luces
o incluso al interior de la manzana, pues es de solamente una hoja. Nunca he
entendido la razón, ya que ambas fachadas dan al exterior y están a merced de los cambios térmicos.
Dicho vicio, que se podría disculpar a mediados del siglo pasado,
increíblemente continúa apareciendo en viviendas relativamente nuevas.
Evidentemente es muy complicado que una vivienda con un porcentaje considerable
de fachadas
de una hoja sin aislamiento pueda
bajar de la calificación E.
En el caso de que nos encontremos un cerramiento opaco, en el 90% de los casos nos hallaremos frente a una medianera. Muchas
medianeras han sido levantadas a lo “tabique pluvial” o han sido acondicionadas
con un traje a medida, es decir, adición de trasdosado exterior con aislamiento
térmico. Es muy importante en ambos casos investigar qué es lo que se ha
construido en los alrededores e intentar descubrir puntos calientes que dejen
ver el interior, o bien, en medianeras chapadas, buscar la firma de la empresa
instaladora, normalmente presente cual cartel publicitario en forma de placa
fijada a la estructura. En ambos casos, descubriremos con casi total seguridad
qué es lo que conforma el sándwich de materiales.

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